Muchos cristianos solo buscan falencias en la cosmovisión de nuestra sociedad, que algunos llamarían “moderna tardía”. La gran cantidad de publicaciones de pastores y teólogos conservadores es con el ánimo de desafiar y exhortar a la sociedad a un cambio de pensamiento, mostrando su forma de ver la vida como algo inmoral y pecaminoso. Es verdad que muchas áreas de la cosmovisión de la sociedad occidental actual tiene falencias desde un punto de vista bíblico, pero no podemos pasar por alto áreas que son buenas y que deberíamos celebrar. Hoy quisiera celebrar la ansiedad de justicia social que tiene nuestra sociedad.

En la pasada semana, leí una columna del Espectador de una mujer que denunciaba que hacía muchos años atrás, en su juventud, fue violada por su jefe, a quien ella no se atreve aún a exponer al público por falta de pruebas y por el gran poder que tiene “Él”, como le llama la periodista. Se le ve miedo y un aún una gran conmoción al recordar esos desdichados eventos. (https://www.elespectador.com/opinion/una-defensa-del-silencio-columna-734086)

Lo que me asombra y celebro es la indignación con la que es recibida la denuncia de parte de todos los medios. Los periodistas que durante todo el día estuvieron hablando del tema solo daban su apoyo a esta mujer que denunciaba, y demostraban lo grotesca y aberrante que es la situación. La razón por la que celebro esa reacción de las personas es porque se hace evidente que nuestra sociedad se ha convertido en una comunidad de personas que quieren justicia, que anhelan que los malos sean ajusticiados y los buenos sean defendidos. Esa no es una forma de pensar común en la historia de la humanidad. Hace siglos en nuestro país, siendo una sociedad más tribal y machista, no se le daba valor al individuo, y mucho menos se le daba valor a la mujer, de manera que una situación como esta podría ser perfectamente normal y nadie podría decir nada. Hoy es claro que nuestra sociedad ha progresado.

Tres sencillos aportes del evangelio de Jesucristo a una sociedad que anhela justicia

Ante esa realidad creo que nosotros, los creyentes en el evangelio de Jesucristo, tenemos mucho qué decir y aportar para nuestra sociedad, siendo una cultura que anhela justicia. Quisiera explicar tres sencillos aportes que podemos hacer en esta área. Y le ruego al Señor que nuestra sociedad no solo vea al cristianismo como una comunidad que la critica, sino más bien como una comunidad que tiene qué aportar para orientar su cosmovisión.

  1. En primer lugar, podemos aportar fundamento para ese anhelo ansioso de justicia. Si la humanidad es el producto de un accidente, de energías cósmicas que por el azar dieron origen a la humanidad, pues carece de todo sentido exigir justicia, si finalmente no hay ningún propósito para nuestra existencia, y el propósito lo da cada uno a su vida. Pero el cristianismo sí da propósito, y da un fundamento genuino sobre el cual clamar por justicia; ese fundamento es: Somos criaturas de un Dios justo, un Dios bueno que quiere el bien, y que está comprometido con castigar al malo y bendecir al bueno. Si un Dios así nos creó, es perfectamente natural que tengamos ese anhelo de justicia, y además tiene sentido que la busquemos con toda la fuerza. Tiene sentido que nos opongamos a personas como “Él” que solo usan su poder para dañar y lastimar a otros. Esa es la razón por la que nosotros, los creyentes, anhelamos justicia. Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mateo 5:6).
  2. El segundo aporte del cristianismo para esa área de nuestra sociedad que anhela justicia, es dar esperanza de una verdadera justicia. ¿Qué esperanza tiene nuestra sociedad de llegar a una verdadera justicia? Se supone que el gobierno está encargado de impartir esa justicia, pero ¿quién confía en el gobierno? ¿Qué gobernante es realmente confiable para aplicar verdadera justicia? Es interesante cómo nuestra sociedad colombiana cada vez desconfía más de sus gobernantes, ¿qué esperanza de llegar a tener una sociedad donde la justicia reine? El cristianismo puede dar esa esperanza. Nuestra esperanza es que un día el gran Rey va a venir a tierra, como vino hace dos mil años, pero en esta ocasión no a morir, sino a reinar. Destruirá a los reyes impíos de esta tierra, y reinará con justicia y paz. El profeta Isaías, hablando del reinado glorioso de Jesucristo, dice: “[Cristo] no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío. La justicia será ceñidor de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.” (Isaías 11:3-5) Así que sí hay esperanza de justicia, y nosotros, cristianos, podemos aportar esa esperanza a nuestra sociedad.
  3. Finalmente, podemos aportar paz en medio de la injusticia de nuestro tiempo. Mientras sean gobernantes impíos los que estén al mando, no va hacer verdadera justicia, y la injusticia va a continuar, injusticias como la que denuncia esta mujer valiente, sabiendo que no tiene como ganarle al sistema. Sin embargo, el cristianismo puede aportar paz en medio de esa injusticia. El creyente puede tener paz por muchas razones: 1) por las promesas futuras de Dios que anhelamos y que son reales gracias a Cristo, 2) por la verdad de la soberanía de Dios controlando todo para un propósito, y 3) finalmente y sobre todas las cosas, por el evangelio de Jesucristo, que se dio a Sí mismo por nosotros para darnos esperanza y vida eterna. Un creyente puede afrontar el sufrimiento y la injusticia con muchas herramientas que le dan paz y gozo en medio de esa injusticia, y le permiten salir adelante.

Eso es lo que podemos aportar y ofrecer a nuestra sociedad: el evangelio de Jesucristo es paz en medio del sufrimiento. Jesús lo dijo unas horas antes de ser arrestado: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33). Tenemos mucho qué aportar, el evangelio tiene mucho que aportar. Le ruego al Señor que nuestra sociedad escuche al cristianismo, no simplemente como personas que están en contra de la sociedad, sino más bien, personas que aman a su prójimo y le ofrecen libertad y salvación reales en Cristo.

Total
24
Shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*