En estos tiempos, se ha tratado de proponer un concepto de Dios en el que Él es solo amor y misericordia, pero nada de ira y de justicia. Esa es una imagen completamente distorsionada de quién es Dios. Efectivamente, Dios es un Dios de amor, Él en sí mismo es amor (1Juan 4:7-8) y ha experimentado lo que es amor verdadero desde la eternidad en la Trinidad (Juan 17:24). Además, ha comunicado ese amor a la humanidad al entregar a Su Hijo para pagar por el pecado de los hombres (Juan 3:16, Romanos 5:8).

Así que Dios es un Dios de amor, pero eso no significa que no sienta ira e indignación. En la Biblia es evidente que Dios siente ira contra individuos (ej. Éxodo 4:14), contra naciones (ej. Miqueas 5:15) y contra el mundo entero (ej. Sofonías 3:8). Además, la ira no es simplemente un concepto del Antiguo Testamento, sino que toda la Biblia habla, tanto del amor y la misericordia de Dios, como de Su ira y Su indignación (ej. Juan 3:36, Lucas 21:23, Romanos 2:5, Colosenses 3:6)

¿Por qué Dios siente ira?

Dios siente ira contra el pecado (Romanos 1:18). El pecado es despreciar la gloria de Dios. Es cambiar a Dios por cosas que no son tan valiosas y dignas de adoración como Dios (Romanos 1:23-25). El desprecio produce ira. Dios, al verse despreciado por Sus criaturas se llena de ira contra el pecado.

Sin embargo, no solo siente ira contra el pecado, sino directamente contra el pecador. Se ha hecho común una frase que no es bíblica, y aún así muchos cristianos la usan: “Dios está airado contra el pecado, no contra el pecador”. Esa no es una verdad bíblica, y varios textos lo demuestran. Dios está airado todos los días contra el impío (Salmo 7:11-12). El día de la ira de Dios será contra los pecadores (Isaías 13:9). Y finalmente, Su ira se demostrará a través del castigo de eterna destrucción (2Tesalonicenses 1:8-9).

Así que Dios siente ira por causa del pecado. El pecado llena de indignación a Dios, porque el pecado es un desprecio de la gloria de Dios, lo cual es completamente injusto, ya que Dios es eternamente valioso y digno de toda nuestra adoración. Por eso Dios está airado, no solo contra el pecado, sino también contra el pecador.

¿Qué implica la ira de Dios para el hombre?

La cultura del tiempo en el que vivimos ha convertido al hombre en un ser insensible, que sustrae la verdad de la realidad, de manera que puede vivir de forma incoherente con la verdad sin importarle. La verdad es que Dios está airado, pero el hombre vive en su realidad sin importarle esa verdad, lo cual hace que vaya directo hacia la muerte y el infierno sin darse cuenta (Efesios 2:1-3, Romanos 2:5). La verdad de la ira de Dios debería generar preocupación, terror y deseo de salvación en el hombre. Pero nadie se siente afectado por esa verdad, y siguen su vida mientras la ira de Dios está sobre nosotros.

Normalmente en la Biblia, la ira de Dios implica condenación. Dios juzgará a todos los seres humanos por sus actos, y los que sean reprobados serán condenados eternamente. Esa condenación es lo que la Biblia describe como el infierno. Es un lugar real de sufrimiento, castigo y dolor eterno (Marcos 9:43-48), en donde las personas estarán privados de la gloria de Dios (2 Tesalonicenses 1:8-9), sufriendo conscientemente (Lucas 16:23-24), y serán el horror de la humanidad (Isaías 66:24).

La verdad de la ira de Dios debería generar preocupación, terror y deseo de salvación en el hombre. Pero nadie se siente afectado por esa verdad, y siguen su vida mientras la ira de Dios está sobre nosotros.

El infierno no es un mito, es un lugar real, es un castigo real y eterno en coherencia con la gravedad del pecado de despreciar a Dios y Su Hijo, Jesucristo (Juan 3:36). El infierno no es un castigo injusto al entender la gravedad de pecar contra el Creador del universo, y el único Salvador.

¿Cómo puedo escapar de la ira de Dios?

La pregunta más importante que todo ser humano enfrentará jamás es: ¿Cómo puedo escapar de la ira de Dios? De la respuesta a esa pregunta depende nuestra eternidad.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo que en Su amor proveyó un escape, una forma de ser salvos de la ira de DiosRomanos 5:8-9

Esa forma es el sacrificio de Jesucristo en la cruz. Es lo que el apóstol Pablo llama el sacrificio de propiciación, el cual, por Su infinito valor, sació la ira de Dios con Su sangre, permitiéndonos tener paz con Dios para siempre (Romanos 5:1). Al creer en Jesucristo somos salvos de la ira, ahora nuestra relación con Dios, en Cristo, es de paz y deleite para siempre.

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1 comentario

  1. Dlb.x este ministerio,
    Y q bueno q cada dia se predique el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo x tv.x las redes x radio xq dice en su palabra en Mateo 24:14 y sera predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendra el fin.amen asi la gente no tiene excusa delante de Dios q no sabia q nadie le llevo el mensaje.Gloria a Dios .amen

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