El dinero es uno de los temas más sensibles en nuestra sociedad, y más cuando se relaciona con el cristianismo. A causa de falsas enseñanzas que no surgen de la Biblia, nuestra sociedad ha sido muy confundida y engañada respecto a la relación del Evangelio y el dinero. Hay varias preguntas comunes que vale la pena resolver con la Escritura. Este artículo busca aclarar algunas de esas dudas para que nuestra sociedad tenga un entendimiento más amplio sobre lo que dice la Biblia ante el Evangelio y el dinero.

¿Es el evangelio un medio para ganar dinero?

Desde una perspectiva bíblica, el evangelio nunca debe ser usado para ganar dinero. La Biblia es clara y muy radical en este tema. El apóstol Pedro manda a los pastores a guiar al rebaño de Dios sin buscar dinero. Por eso afirma la Escritura: “Por tanto, a los pastores entre ustedes, exhorto yo, pastor como ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, y también participante de la gloria que ha de ser revelada: pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño” (Pedro 5:1-3). La predicación del evangelio no es un medio para hacer dinero. De hecho, es abominable ante Dios el tratar de hacerse rico a través del evangelio. Pablo le dice a Timoteo (que era un pastor) que hay “hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad (la religión) es un medio de ganancia” (1 Timoteo 6:5).

¿Es malo tener riquezas?

El dinero en sí mismo no es malo, el problema es lo que hacemos con él y la avaricia que se produce en el corazón del hombre al amar el dinero. Pablo le sigue diciendo al pastor Timoteo: “La raíz de todos los males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo, algunos se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores” (1 Timoteo 6:10). El dinero puede ser una forma de honrar a Dios o de ofenderlo. De tal modo que tener riquezas no es pecaminoso de por sí, de hecho en la Biblia encontramos hombres que fueron muy adinerados y que honraron a Dios con sus riquezas. Sin embargo, es importante tener mucho cuidado al hablar de este tema porque la persona que goza de muchas riquezas tiende a tener un tipo de corazón que desprecia a Dios. Normalmente, las personas adineradas depositan su esperanza en sus riquezas y les es difícil confiar en Dios. Además, tienden a ser tacaños lo cual es contrario a la voluntad de Dios para nosotros que es que seamos generosos hacia los demás. Por eso el apóstol Pablo dice: “A los ricos en este mundo, enséñales que no sean altaneros ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos. Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, generosos y prontos a compartir, acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuro, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vida.” (1 Timoteo 6:17-19). También, el mismo Señor Jesucristo dice: “En verdad les digo que es difícil que un rico entre en el reino de los cielos. Otra vez les digo que es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja, que para un rico entrar en el reino de Dios.” (Mateo 19:23-24).

Así que tener dinero no es malo. Sin embargo es mejor que el hombre no añore las riquezas porque pueden dañar su corazón. Es bueno que vivamos bien y que tengamos todo lo necesario, pero más allá de eso, si ostentamos más de lo que necesitamos y deseamos aún más estamos en un terreno muy peligroso.

¿Es bueno que un pastor sea multimillonario?

Definitivamente no. Un pastor debe ser un ejemplo de contentamiento, de sencillez y humildad. Un pastor multimillonario deja muchas dudas respecto a su entendimiento de la Escritura y el evangelio. Por eso Pablo le habla al pastor Timoteo tan radicalmente acerca de un ministerio lejos del deseo de enriquecerse. “Pero los (pastores) que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición.” (1 Timoteo 6:9). Ante esa realidad le dice: “Pero tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad.” (1 Timoteo 6:11). Un pastor debe seguir ambiciones mucho más altas que el dinero, como la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad. El dinero no tiene valor ante esas cualidades preciosas que urgen a un pastor.

¿Es una maldición ser pobre?

La pobreza no es buena ni es mala, ser pobre es algo amoral. En la Biblia el punto no es ser pobre o rico, es el corazón. De manera que la persona pobre puede honrar a Dios, así como puede ofenderlo y pecar contra Él, depende de su corazón hacia Dios. Sin embargo, en la Biblia y en la experiencia se hace evidente que las personas sin muchos recursos económicos son más dados a confiar en Dios para su sustento diario, que una persona adinerada. Además, increíblemente las personas humildes y sencillas tienden a ser más generosos que los ricos, aunque no sea una regla general. Por eso, la Biblia dice cosas como: “Hermanos míos amados, escuchen: ¿No escogió Dios a los pobres de este mundo para ser ricos en fe y herederos del reino que El prometió a los que le aman?” (Santiago 2:5). Normalmente la riqueza de un pobre no es material sino espiritual, son ricos en fe y por lo tanto son herederos del reino de Dios, no de las riquezas de este mundo, sino de los tesoros celestiales. Además, Santiago agrega: “Pero que el hermano de condición humilde se gloríe en su alta posición (exaltación), y el rico en su humillación, pues él pasará como la flor de la hierba” (Santiago 1:9-10). Los humildes serán exaltados por Dios, pero los ricos serán humillados.

Seguir a Jesucristo implica amarlo a Él y valorarlo de tal forma que las riquezas se convierten en basura ante la gloria y la excelencia de conocer a Dios a través de Su Hijo

Sencillamente, seguir a Jesucristo es restar valor a las riquezas y a todo lo material de este mundo. No significa que un verdadero cristiano no pueda tener nada, claro que puede hacerlo, de acuerdo con lo que Dios le provea; pero seguir a Jesucristo implica amarlo a Él y valorarlo de tal forma que las riquezas se convierten en basura ante la gloria y la excelencia de conocer a Dios a través de Su Hijo (Filipenses 3:7-8).

Precisamente, el evangelio es la buena noticia que nos hace libres del amor a las riquezas a causa de encontrar un tesoro que es infinitamente más valioso y eterno que se llama Jesucristo, el gran tesoro del universo. RenaceBogotá.org te ofrece artículos, recursos y eventos con el propósito de mostrarte el incalculable valor de Jesucristo, de manera que encuentres toda tu satisfacción en Él.

Él puede saciarte para siempre.

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