El verdadero evangelio y el evangelio de la prosperidad

En las últimas décadas el cristianismo ha tenido un impacto exorbitante en la ciudad de Bogotá. Miles de personas se han adherido, a tal punto que es común encontrar iglesias cristianas en cada sector de la ciudad. Aunque no todas son iguales, la gran mayoría ha hecho uso de una enseñanza y un mensaje impactante para esta generación que se ha denominado “El evangelio de la prosperidad”. Con el mensaje de la prosperidad, la sanidad y el bienestar, el cristianismo ha llamado la atención de muchas personas que están dispuestas a invertir grandes cantidades de dinero con el anhelo de recibir su donación multiplicada.

“El evangelio de la prosperidad” es un mensaje que se centra principalmente en la abundancia económica y en el bienestar físico; asegura que todos los que son hijos de Dios y tienen fe, deberían vivir sin ningún tipo de preocupación financiera porque son hijos del Rey del universo y por lo tanto su vida debería ser la de príncipes en esta tierra. De esta forma, convencen a las personas para que donen grandes cantidades de dinero esperando que Dios devuelva cantidades aún mayores, ya que Su voluntad es que Sus hijos sean ricos.

El enfoque del evangelio de la prosperidad no es solamente el área financiera, el bienestar físico es otra parte fundamental en este mensaje. Esta enseñanza propone la enfermedad como una maldición de Satanás, algo que solo sucede a aquellos que no tienen fe real. De manera que el que es un verdadero hijo de Dios con una fe sólida, no debería enfermarse, la salud es una muestra de fe. Basados en esos principios, los predicadores de prosperidad llevan a cabo grandes eventos de sanación, en los que aseguran que ellos tienen el poder para curar a las personas de formas milagrosas cuando ellos quieran, por supuesto a cambio de una buena donación.

Los desastrosos efectos del evangelio de la prosperidad

Esta enseñanza ha producido impactantes efectos en nuestra sociedad. En primer lugar, el desprecio de una gran población hacia el cristianismo; muchas personas pueden relatar historias de cómo predicadores de este tipo han robado a sus familiares, amigos o incluso a ellos mismos, convenciéndolos de donar su casa, su carro o grandes sumas de dinero, sin recibir nada a cambio. Otro efecto se ha generado dentro del mismo pueblo cristiano; puesto que esta enseñanza tiene impacto sobre aquellos que no conocen realmente la Biblia, el pueblo cristiano se ha convertido en una comunidad ignorante, sin una mente crítica ante las enseñanzas de sus “pastores”, completamente contraria a la mentalidad cristiana de los primeros siglos. Normalmente, una persona que cree en esta enseñanza no tiene fundamentos bíblicos para explicarla, su conocimiento de la Biblia es realmente limitado, descontextualizado y completamente dogmático, basado únicamente en lo que le dicen en la iglesia. Esto sucede precisamente porque los predicadores del evangelio de la prosperidad se han encargado de hacer pensar a la gente que ellos tienen autoridad divina y no pueden ser desafiados en sus enseñanzas, de manera que nadie se atreve a cuestionar a un “ungido de Dios”. Por el contrario, la Escritura nos manda a “examinar [las profecías] y retener solo lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:20-21), o se elogia a los creyentes que verificaban con la Biblia lo que los apóstoles enseñaban (Hechos 17:11).

El evangelio no es sinónimo de una fe ignorante, pero para creer en un evangelio falso se necesita ignorar el verdadero.

 

Entonces, ¿qué es el evangelio?

Ante esta lamentable situación, es necesario que nuestra generación comprenda lo que es el verdadero evangelio y cómo la Biblia habla literalmente en contra de un movimiento tan distorsionado como el del evangelio de la prosperidad. En primer lugar es necesario entender lo que significa la palabra evangelio, la palabra viene del término griego “evangelion” que significa literalmente “buenas noticias”, en la Biblia esas buenas noticias son las que vienen a través de Jesucristo., estas no se enfocan en cosas físicas, sino netamente espirituales. El apóstol Pablo define el Evangelio en 1 Corintios 15:3-4 como “que Cristo (el Mesías) murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras”. El evangelio es la noticia de que a través de Jesucristo tenemos el perdón de nuestros pecados, para que podamos disfrutar de Dios para siempre.

El evangelio es la noticia de que a través de Jesucristo tenemos el perdón de nuestros pecados, para que podamos disfrutar de Dios para siempre.

El apóstol Pedro lo definió así: “Porque también Cristo (el Mesías) murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…” (1 Pedro 3:18). Jesucristo no murió para que tengamos dinero, casas, o carros. Lo hizo para liberarnos de todo nuestro pecado y así poder ir a Dios, poder disfrutar del Ser que da vida y da valor a todas las cosas. Porque ¿de qué sirve tener mucho dinero y perder nuestra alma? ¿De qué sirve tener salud física si vivimos sin esperanza y sin Dios en el mundo? La buena noticia es que siendo aún pecadores podemos disfrutar de una relación real con Dios por toda la eternidad a través de Jesucristo. Dios es la necesidad más grande que tenemos, no el dinero ni la salud física. Por eso, el evangelio verdadero es algo mucho más glorioso que el evangelio de la prosperidad.

Lamentablemente, el evangelio de la prosperidad ha perdido todo el enfoque del verdadero evangelio y muchos son los que están siguiendo esa idea falsa de buenas noticias, amando más las dádivas que al Dador que es maravillosamente deseable, infinitamente más fascinante que todo el oro del mundo. Enseñando así a las personas a ser completamente diferentes a Jesucristo, quien “no vino para ser servido sino para servir y para dar Su vida en rescate por muchos” (Marcos 10:45), y quien “no tenía dónde recostar Su cabeza” (Lucas 9:58). Por supuesto, no significa que tener dinero sea malo en sí mismo, pero definitivamente no es el propósito del evangelio ni del cristianismo.

El propósito de RENACE BOGOTÁ es enseñarte el verdadero Evangelio. Queremos mostrarte la verdad de la gloria de Dios en la Escritura y capacitarte para que tú mismo puedas ver la verdad a través de la Biblia. Queremos que comprendas y vivas el verdadero evangelio, y así comprobar cómo el evangelio real transforma y moldea todo en la vida; guiándonos a lo verdaderamente glorioso, valioso y hermoso. No a cosas tan terrenales y perecederas como el dinero o la salud física.

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