La identidad sexual es otro de esos temas de moda que ha generado una gran polémica en nuestra sociedad y en la que el cristianismo se ve implicado. La comunidad LGBTI ve a los cristianos como sus jueces y verdugos, mientras que una gran parte del pueblo cristiano ve con desprecio y rechazo a esta comunidad. Ninguna de esas dos realidades debería ser así. Si entendemos correctamente el evangelio podemos tener una perspectiva más objetiva y correcta respecto a la cuestión de la identidad sexual y cómo relacionarnos con los homosexuales en nuestro entorno.

Es necesario comenzar por la pregunta fundamental y crucial: ¿es el homosexualismo pecado? La respuesta concreta de la Escritura es sí, el homosexualismo es pecado. Hay varios textos bíblicos que lo argumentan (compara con: Romanos 1:26-27, 1 Corintios 6:9, 1 Timoteo 1:10). Sin embargo, esto no indica rechazo o desprecio. Es urgente entender que decir que el homosexualismo es pecado no es lo mismo que ser homofóbico, o despreciar y rechazar a los homosexuales. El homosexualismo no es un pecado diferente a los demás pecados, de manera que sentir un desprecio particular hacia él cuando no sentimos lo mismo hacia otros pecados es actuar de manera incoherente con la Biblia.

Adicionalmente, es de suma importancia que el pueblo cristiano entienda que la tendencia sexual es diferente al homosexualismo. La tendencia sexual es la realidad que una persona siente atracción hacia personas de su mismo sexo, eso en sí mismo no es pecado, es una consecuencia de la naturaleza pecaminosa, pero no es pecado. Es como decir que al ser nosotros propensos a decir mentiras ya estamos pecando de mentirosos, eso solo demuestra que tenemos una naturaleza pecaminosa que nos puede llevar a decir mentiras, pero no significa que estamos siendo mentirosos. Es exactamente la misma situación con el homosexualismo. El hecho que una persona sienta atracción hacia el mismo sexo no lo hace un pecador aberrante, sino simplemente demuestra que es un pecador como todo ser humano en el mundo y que necesita elevangelio de Jesucristo.

Es necesario que el pueblo cristiano aprenda a ver la vida a través del evangelio y a expresarlo a otros. Siendo nosotros una comunidad centrada en la verdad preciosa que Jesucristo vino a pagar por nuestro pecado, y siendo seres perdonados y redimidos de todo un mundo de pecado y maldad, ¿no deberíamos ver con amor y compasión a aquellos que viven sin ese regalo de gracia?

Es lamentable que una persona que cree en el evangelio se deje llevar por la presión social de despreciar a aquellos que necesitan el evangelio y que están sin Dios en el mundo.

Los cristianos no somos los jueces y los verdugos de los homosexuales, más bien somos las personas que Dios ha puesto en el mundo para ofrecer a los homosexuales una vida verdaderamente satisfactoria y gozosa, mucho más alta que un deseo sexual, a través de un conocimiento real del Dios único y verdadero, nuestro Creador y propósito de existencia. Así como cualquier heterosexual, el homosexual también necesita experimentar una verdadera satisfacción en Cristo; una satisfacción que sobrepasa todo entendimiento y deseo físico, que llena la vida de plenitud y no deja vacíos que atormentan el alma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*