¿Cómo deberíamos entender a Jesús: como un modelo a seguir o un sustituto? ¿Cómo lo presenta la Biblia: como un ejemplo de vida, o como Aquel que toma nuestro lugar en todo? La respuesta es: ambas. Realmente, no podemos crear un falso dualismo aquí. La Biblia presenta a Jesús tanto como modelo así como sustituto. Sin embargo, veo que una gran mayoría de creyentes entienden a Jesús principalmente como un modelo a seguir, más que un sustituto. Y si usted se está preguntando: “¿cómo así sustituto?”, entonces ha demostrado mi punto.

Jesús como modelo

La Biblia presenta a Jesús como un modelo a seguir, como cuando Jesús mismo le dice a Sus discípulos: “Ámense unos a otros como yo los he amado” (Juan 13:34). En otras palabras, nos está llamando a seguir Su ejemplo de amor. O como Pedro nos dice: “Cristo sufrió por ustedes dejándoles ejemplo para que sigan Sus pisadas” (1 Pedro 2:21). Claramente, es un llamado a seguir el ejemplo de Jesús en cuanto al sufrimiento.

Jesús principalmente como nuestro sustituto

Sin embargo, ser ejemplo no es la única forma en la que se presenta a Jesús, y quiero argumentar que no es la forma principal; sino que Jesús es presentado principalmente como sustituto. ¿Qué es un sustituto? Es alguien que toma el lugar de otro. Es alguien que hace por otro, lo que esa persona no puede hacer. Jesús es nuestro sustituto en todo: Su vida perfectamente justa, Su muerte pagando por el pecado, Su resurrección adquiriendo una nueva vida y su ascensión, sentándose en los lugares celestiales.

Toda la vida de Jesús es en sustitución de Su pueblo, de Sus escogidos.

Esto se ve en expresiones sencillas en la Biblia usando la palabra “por”. Pedro dice: “Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18). El justo sufrió en el lugar de los injustos para llevarlos a Dios. O como lo dice Pablo: “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El.” (2 Corintios 5:21). Dios hizo a Jesús pecado por nosotros, por Su pueblo, para hacernos justicia de Dios en Él. El evangelio mismo depende de la sustitución, esa es la razón por la que el evangelio nos salva, porque Jesús tomó nuestro lugar en todo. Incluso el seguir a Jesús como ejemplo depende de la sustitución: “Cristo sufrió por ustedes dejándoles ejemplo para que sigan Sus pisadas” (1 Pedro 2:21). Si Cristo no sufre por nosotros (en nuestro lugar), no tendríamos ningún ejemplo qué seguir.

El peligro de ver a Jesús principalmente como un modelo a seguir

Ahora bien, el punto de este artículo es que lamentablemente la mayoría de creyentes en esta ciudad ve a Jesús más como un modelo a seguir que como un sustituto. Eso es peligroso. Entender a Jesús principalmente como un modelo hace que ser cristianos sea principalmente una cuestión de imitar a Jesús, en vez de ser salvos por Él. Eso hace que el cristianismo vuelva a caer en una religiosidad basada en obras, en la que el estándar ya no es la ley de Moisés como en los tiempos de los fariseos; sino que el estándar es el mismo Señor Jesús, pero siguen siendo obras. Si el cristianismo es principalmente acerca de imitar a Jesús, entonces es una religión moral.

Recuerdo que hace algunos años circularon unas manillas con un mensaje en inglés, el mensaje decía: “What would Jesus do?” (¿Qué haría Jesús?). Y muchos creyentes portaban con orgullo esa manilla mostrando la importancia que tenía para ellos el imitar a Jesús. Desear imitar a Jesús no es malo, el problema es cuando el cristianismo es principalmente acerca de eso.

La importancia de Jesús como sustituto

Algo mucho más importante y fundamental que debemos entender es que Jesús es nuestro sustituto. Toda nuestra salvación depende de eso. La naturaleza de la buena noticia del evangelio está fundamentada en la sustitución. Jesús pudo haber venido a este mundo, vivir una vida perfecta, morir en la cruz y resucitar, pero si no lo hizo por nosotros, sino lo hizo en lugar de aquellos que creen en Él, entonces el evangelio no sería buenas noticias. Sería la historia de un hombre que logró algo para Sí mismo. Pero el evangelio es la buena noticia porque la obra de Jesús nos afecta a nosotros hoy, y la forma en la que lo hace es a través de la sustitución: Él lo hizo por nosotros.

Quiero terminar con un ejemplo que para mí demuestra claramente la necesidad de enfocarnos más en la sustitución que en el imitar a Jesús. Todos los creyentes algunas vez hemos escuchado un sermón sobre Mateo 4. En Mateo 4, vemos la tentación de Jesús y vemos a nuestro Señor salir victorioso, donde Adán cayó. ¿Cuál es el mensaje más común que usted ha escuchado de ese pasaje? Muy seguramente es el mensaje de: “Así podemos luchar contra la tentación”, “Si Jesús venció la tentación, nosotros también podemos hacerlo”, o “Jesús venció la tentación con la Palabra de Dios, necesitamos memorizar la Biblia para vencer la tentación”. Ese no es un mal mensaje, no quiero que se me mal interprete. Sin embargo, creo que el mensaje principal de ese pasaje no debería ser de imitación, sino de celebración porque Jesús venció la tentación.

¿Por qué es importante para nosotros que Jesús venciera la tentación? No es principalmente porque nos da ideas de cómo imitarlo, sino porque Él venció la tentación por nosotros. Él es nuestro sustituto. Si Él no vence la tentación ese día no podría salvar a nadie. Pero Él nos puede salvar porque venció la tentación en nuestro lugar, vivió una vida perfecta por nosotros, y por eso es que somos declarados justos ante el Padre por medio de la fe solamente.

Queridos pastores, los creyentes necesitan escuchar un mensaje centrado en el evangelio en vez de un mensaje moralista. Mostrémosle a nuestros hermanos que Jesús es más que un ejemplo, es principalmente nuestro sustituto.

Total
498
Shares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*