¿Para qué creó Dios todas las cosas?

A lo largo de la Biblia es evidente que Dios creó todas las cosas para Su gloria (Salmo 8:1, Salmo 19:1). ¿Qué significa eso? La gloria de Dios es la comunicación de lo que Dios es. Al decir que Dios creó todo para Su gloria lo que decimos es que Dios creó todo para comunicar quién es Él, Sus atributos, Su poder, Su sabiduría, Su deidad (Romanos 1:19-20). Génesis 1:3 aclara una verdad fundamental acerca de Dios: Dios es un Ser que se comunica. Dios habla, Dios se comunica y la creación es parte de esa comunicación de todo lo que es Él. Así como un artista al crear una obra de arte comunica muchas cosas de sí mismo en su obra, de igual forma Dios comunica quien es Él a través de Su majestuosa obra de arte, la creación. Para eso hizo Dios todas las cosas, para comunicar a nosotros los hombres quién es Él y pudiéramos conocerlo, admirarlo y amarlo (Hechos 17:24-28).

¿Cómo refleja la creación quién es Dios?

Hay mucho que se podría decir respecto a cómo la creación refleja la gloria de Dios. Básicamente, Pablo en Romanos 1:19-20 dice que la creación hace evidentes los atributos de Dios, y los atributos de Dios son muchísimos. Así que aquí hay algunos que podemos reconocer:

Dios creó todas las cosas por Su Palabra (Génesis 1:3), solamente dijo “Sea la luz, y fue la luz”. Crea de la nada, de lo que no existe, solamente hablando. Eso es un tremendo poder que nadie imaginaría siquiera poseer. Pero Dios no solamente creó todas las cosas con Su Palabra, sino que además sustenta todas las cosas con el poder de Su Palabra (Hebreos 1:3). Dios es el que sostiene todo el sistema, y lo hace solo con Su Palabra. Cada vez que amanece, que las aves cantan, que los seres humanos caminan, hablan, comen… cada vez que dormimos y nos despertamos, todo es una demostración del poder creador y sustentador de Dios.
La creación demuestra que Dios es un Ser tremendamente sabio, inteligente, creativo, ingenioso… La frase más repetida en Génesis 1 es: “y vio Dios que era bueno”. La creación es buena, lo que Dios creó es perfecto, tiene armonía, tiene un diseño inteligente, tiene orden, y eso solo proviene de una mente sabia. La sabiduría es tan alta que el ser humano no puede comprenderla en su totalidad, Dios es un Ser inescrutable (Romano 11:33-36).

Algo majestuoso es algo grandioso, sublime, ante lo cual lo demás se ve insignificante. Esa es la majestad de Dios. Dios es majestuoso y Su creación lo demuestra. Dios creó los cielos y la tierra (Génesis 1:1), creó la expansión, el cielo que vemos (Génesis 1:6-8). Dios creó los cuerpos celestes, las estrellas, los planetas, las lunas (Génesis 1:14-19), cosas tan majestuosas que el hombre se ve como una partícula de polvo ante ellas. Y si Dios es el Creador de todas esas cosas, significa que Él es aún más majestuoso que todo el universo. (Isaías 40:12-18)

¿Cuál es el lugar del hombre en la creación?

Toda la creación es acerca de Dios. Dios es la razón de la creación, Su gloria es el propósito, comunicar quién es Él es el objetivo final. De manera que la creación es acerca de Él, es por Él y para Él. Entonces, ¿qué lugar ocupa el hombre en todo esto? La respuesta está en Génesis 1:26-27. El hombre es una creación especial, no porque tenga un valor en sí mismo, sino porque Dios lo ha designado para una labor diferente. El hombre es el que ha de disfrutar y administrar toda la creación de Dios para reflejar Su imagen. Lo más fundamental que podemos decir acerca del hombre es que es creado a la imagen de Dios. Eso significa que es una criatura diferente a todas las demás, es un ser que tiene la capacidad de reflejar quién es Dios de forma única. El hombre puede glorificar a Dios a través de sus afectos hacia Él, a través de una adoración consciente, y eso lo hace diferente. Entonces el hombre tiene responsabilidades ante Dios, de administrar Su creación, para reflejar Su imagen. Así que la respuesta a la pregunta “¿para qué existe el hombre?” es:

Existimos para reflejar la imagen de Dios a través de todo lo que hacemos y todo lo que somos. Existimos para la gloria de Dios

 

¿Cómo afecta nuestra vida que Dios sea nuestro Creador?

Esto tiene implicaciones muy importantes que afectan la vida diaria del ser humano.

  • Si Dios es nuestro Creador significa que Él merece nuestra adoración (Apocalipsis 4:11)
  • Si Dios es el Ser más sabio que existe significa que necesitamos seguir Sus propósitos (Isaías 55:6-9)
  • Si Dios es majestuoso y sublime significa que nosotros somos completamente dependientes de Él (Hechos 17:24-28)

Ser criaturas de Dios y además siendo creados a la imagen y semejanza de Dios genera en nosotros una responsabilidad hacia Dios. Dios es merecedor de toda nuestra adoración, de todo nuestro amor (Mateo 22:37-38) por encima de todas las cosas, de toda nuestra gratitud, de toda nuestra dependencia, de toda nuestra obediencia, de toda nuestra admiración… Simplemente porque Él es Dios, Él es nuestro Creador, y nosotros somos solo Sus criaturas.

Pero la realidad es que el hombre no hace nada de eso. El hombre no vive para adorar a Dios. El hombre no ama a Dios con todo su corazón, con toda su mente, con toda su alma y con todas sus fuerzas. El hombre no depende de Dios, depende más de sí mismo o del dinero que de su Creador. El hombre no obedece la voluntad de Dios sino solamente sus propios deseos. El hombre no admira a Dios, sino que lo ha reducido a un concepto religioso completamente trivial. Eso se llama pecado y por eso Dios está airado contra el hombre, porque el hombre se ha rebelado contra Dios.

La redención del nuestra creación por medio del evangelio

Necesitamos una buena relación con nuestro Creador. Lo necesitamos más que cualquier cosa en este mundo, porque la plenitud final del ser humano, su satisfacción final, su gozo eterno y su vida están en Dios.

Lejos de Dios el ser humano está lejos de la plenitud de su ser, no tiene sentido su existencia.

Pero Jesucristo vino para acercar al hombre a Dios (1 Pedro 3:18). Si usted se siente lejos de Dios hoy, usted necesita a Jesucristo. Él es el único que puede acercarlo a Dios (Juan 14:6). Él es el único que puede arreglar su relación con su Creador. Para que finalmente usted pueda vivir la plenitud de la vida, es decir, para el propósito para el cual fue creado: La gloria de Dios.

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