Todo comienza con Dios. Él es el Creador de todas las cosas, todo procede de Él, es por Él y para Él. Dios es el ser más importante, fascinante y asombroso que existe; Su poder excede toda comparación, puede crear todas las cosas solo con Su palabra; es el ser más sabio que existe, la creación demuestra Su perfecta sabiduría, Su conocimiento es infinitamente más alto que el nuestro; es un ser de asombrosa bondad, Dios es bueno y Su misericordia es para siempre, es nueva cada mañana y Su fidelidad es grande; es un Dios justo, que hace bien al que hace bien, y paga con mal al que vive en maldad; es un Dios perfecto, YO SOY es Su nombre, y todo lo creado le debe adoración, gratitud, amor y obediencia porque es el Creador.

Pero lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos, pues Dios se lo hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa. Romanos 1:19-20

Tú, que estás leyendo este artículo, has sido creado para Él, para disfrutarlo, conocerlo, amarlo y seguir Su voluntad, tú existes para Dios. Así como un pez existe para vivir en el agua y fuera de ella está incompleto, perdido y muerto; de igual forma, cada uno de nosotros, seres humanos, hemos sido diseñados para Dios, para vivir conociéndolo, y sin Él estamos perdidos.

El pecado del hombre

Pues aunque conocían a Dios, no Lo honraron (no Lo glorificaron) como a Dios ni Le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen en forma de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Romanos 1:21-23

Lamentablemente, el hombre ha despreciado a ese Ser maravilloso y glorioso; ha preferido todo lo demás excepto a Dios, anteponiendo su propia vida, su comodidad, su dinero, su profesión, sus hobbies… todo antes que Dios. Él es despreciado por el hombre y esa es la peor injusticia que existe. Si Dios es un ser tan valioso y asombroso, y hemos sido diseñados por Él para amarlo y adorarlo por siempre, es un gran pecado y una gran injusticia despreciarlo, apartarnos de Su lado, vivir como si no existiera, ignorando Su voluntad y siendo indiferentes a Su grandeza y nuestra dependencia de Él. Creo que tienes que reconocer que no has amado a Dios como Él merece ser amado, no Lo has adorado ni le has dado la importancia que Él tiene. Todos tenemos que reconocer que hemos despreciado a Dios.

La ira de Dios

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que con injusticia restringen la verdad. Romanos 1:18

El grave problema para todos nosotros es que Dios es justo. Él no puede pasar por alto el pecado, porque sabe que la injusticia merece castigo. Al igual que todos nosotros pedimos justicia cuando alguien ha asesinado a una persona completamente inocente y consideramos como una gran perversión dejar en libertad a tal asesino; del mismo modo, sería una gran perversión si Dios dejara sin castigo el pecado y la injusticia del hombre. Así que el Señor está airado contra el pecador todos los días. Por eso, no es no es cualquier cosa tener sobre nosotros Su ira, ten cuidado de tomar con ligereza la ira del Dios Creador del universo.

Las obras del hombre

Porque cuando los hombres, que no tienen la Ley, cumplen por instinto (hacen por naturaleza) los dictados de la Ley, ellos, no teniendo la Ley, son una ley para sí mismos. Porque muestran la obra de la Ley escrita en sus corazones, su conciencia dando testimonio, y sus pensamientos acusándolos unas veces y otras defendiéndolos, el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús. Romanos 2:14-16

Todos los seres humanos somos conscientes de la necesidad que tenemos de hacer el bien. Hay algo en nosotros que nos juzga y nos mueve a desear la justicia y a despreciar el mal y la injusticia, por tal motivo, hemos diseñado muchas formas prácticas de apaciguar la consciencia y el deseo innato de justicia, a través de obras de caridad o involucrándose en religiones y filosofías de vida altruistas que den una apariencia de bondad.

No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Romanos 3:10-12

Sin embargo, nada de eso es suficiente, porque el desprecio hacia Dios continúa y Su gloria sigue siendo rechazada. Las obras ni las regiones salvan a nadie, solo demuestran que el hombre sabe en su interior que algo no está bien en su vida, pero ninguna de ellas lo conducen a la paz con Dios, porque Dios sigue siendo despreciado y Su ira sigue siendo justa.

La justificación

Pero ahora, aparte de la Ley, la justicia de Dios ha sido manifestada, confirmada por la Ley y los Profetas. Esta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo es para todos los que creen. Porque no hay distinción, por cuanto todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por Su sangre a través de la fe, como demostración de Su justicia, porque en Su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que El sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús. Romanos 3:21-26

Pero aquí están las buenas noticias del evangelio. Dios en Su infinita misericordia, bondad y gracia, diseñó la forma para que el hombre pudiera tener paz con Él, envió a Su Hijo al mundo, Él mismo hecho hombre, para rescatar al pecador. Pero la justicia de Dios es infinita, así que no podía simplemente pasar por alto la injusticia, debía haber un pago por todos los actos cometidos por el hombre; por eso Su Hijo, Jesús de Nazaret, en Su gran amor hacia la humanidad, vino a pagar esa eterna deuda que el hombre tenía con su Creador. Jesucristo padeció y murió por nuestros pecados, Él cumplió toda justicia para tomar nuestro lugar en la muerte y de esa forma morir nuestra muerte, para que nosotros podamos vivir en Él. Pero además,  Jesucristo venció la muerte resucitando, y ha sido exaltado, y reina a la diestra de la majestad de Dios, de manera que Él es el único camino, el único Nombre en el que podemos ser salvos. No hay otro camino ni otro nombre en el que un ser humano pueda salvarse de sus pecados. Jesucristo es el único medio para ir a Dios y tener paz con Él. Tu mayor necesidad en este mundo no es el dinero, no es la comodidad, no es ni siquiera la comida. Tu mayor necesidad en este mundo es Jesucristo, porque solo por medio de Él puedes tener paz con el Dios que da sentido a la vida del hombre.

La paz con Dios

Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por medio de quien también hemos obtenido entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Romanos 5:1-2

Para estar en paz con Dios no es necesaria ninguna obra, disciplina o religión; solo necesitas reconocer tu pecado ante Él, arrepentirte y buscar a Jesucristo con fe, creyendo en Él y depositando toda tu esperanza de vida y salvación en Jesucristo. Necesitas reconocerlo como la única forma de encontrar verdadera satisfacción en la vida, porque solo en Él puedes tener paz con Dios. Cree en Jesucristo, arrepiéntete de tus pecados y podrás disfrutar de Dios para siempre. Ya no tendrás que temer al futuro, a la muerte o a la ira de Dios, porque todo lo que te espera es contemplar, disfrutar y gozar de Su grandeza por el resto de la eternidad.

La vida cristiana

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura (nueva creación) es; las cosas viejas pasaron, ahora han sido hechas nuevas. 2 Corintios 5:17

Así, ese mismo evangelio que te salvó se va a convertir en la base de tu vida. El evangelio va a comenzar a transformar tu vida en todas sus áreas. Tu hogar va a ser transformado por el evangelio, tu trabajo, tus proyectos de vida, tus anhelos y sueños, tu forma de ver el mundo y la vida… todo va a ser transformado por el evangelio para que Dios sea el centro de tu vida y puedas gozar de Él para siempre. Lo que Jesucristo logró en la cruz tiene un poder tan exorbitante que puede producir resultados y efectos asombrosos en tu vida, solo si crees en Él como tu Dios, tu Tesoro, tu Rey, tu Señor, tu Salvador, tu única esperanza de vida y de felicidad real. Oro por ti que estás leyendo este pequeño libro, que el Señor abra tus ojos para que veas el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, te arrepientas de tus pecados y creas en Jesucristo como la única esperanza de satisfacción en tu vida.

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