El sufrimiento es parte fundamental del evangelio. La muerte y resurrección del Mesías no podían suceder si no eran a través del sufrimiento, por eso Jesús enfatizaba una y otra vez que Él debía padecer y sufrir para llevar a cabo la redención del mundo. En Mateo 16:21: “Desde entonces Jesucristo comenzó a declarar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día”. Y Lucas lo relata de igual forma: “…El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.” (Lucas 9:22). El sufrimiento del Mesías era parte fundamental del plan de salvación que Dios diseñó desde la eternidad.

Una de las profecías más claras acerca del Mesías es la del Siervo Sufriente de Isaías 53. Es una descripción desgarradora llena de sufrimiento y violencia en contra del Siervo del SEÑOR. Tiene escenas como:

La muerte del Mesías implicó desprecio y repulsión, el trato que se le da a una raíz de tierra seca.

Isaías 53:2 – “Creció delante de El como renuevo tierno, como raíz de tierra seca; no tiene aspecto hermoso ni majestad para que le miremos, ni apariencia para que le deseemos.”

Jesucristo es el Varón de Dolores, fue experimentado en aflicción, sufrió todas las aflicciones, sin estima y desechado.

Isaías 53:3 – “Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro, fue despreciado, y no le estimamos.”

La salvación del mundo requería un Mesías que soportara heridas, dolores, aflicciones y azotes.

Isaías 53:4 – “Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido.”

Esta profecía usa ilustraciones como “fue molido” o “como cordero que va al matadero”, ilustraciones que hacen ver lo sangriento y doloroso del sufrimiento que habría de llevar el Cristo. Sencillamente, quien diga que el que es hijo de Dios no debe sufrir, o que el justo y el que tiene fe no debería sufrir, está negando la esencia misma del evangelio. Es a través del sufrimiento del Hijo de Dios, el único hombre verdaderamente justo, que podemos ser salvos.

El sufrimiento y los discípulos de Jesucristo

¿Significa entonces que como Jesús sufrió por Su pueblo los creyentes ya no deben sufrir? ¿Significa que la muerte de Jesús eliminó la posibilidad del sufrimiento de manera que una demostración de verdadera fe es no sufrir? Realmente ideas como esas son todo lo contrario a la revelación bíblica. El Nuevo Testamento presenta al sufrimiento como algo natural y además necesario para todo el que quiera seguir a Jesús. Los siguientes textos hablan por sí mismos

  • Hechos 14:22  – “…Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.”
  • Lucas 9:23-24 – “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa de mí, ése la salvará.”
  • Romanos 8:16-17 – “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.”
  • 2 Corintios 1:3-5 – “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Porque así como los sufrimientos de Cristo son nuestros en abundancia, así también abunda nuestro consuelo por medio de Cristo.”
  • 2 Timoteo 3:12 – “Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos.”
  • 1 Pedro 2:20-21 – “…si cuando hacéis lo bueno sufrís   por ello   y lo soportáis con paciencia, esto   halla   gracia con Dios.  Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas”

Negar la realidad, la necesidad y la importancia de las aflicciones y el sufrimiento en la vida cristiana es negar la enseñanza de todos los autores del Nuevo Testamento, incluyendo la misma enseñanza de Jesús.

Cómo afrontar el sufrimiento por medio del evangelio

Uno de los autores del Nuevo Testamento que más habla del sufrimiento es el apóstol Pedro. En su primera carta Pedro le escribe a personas que han sido exiliadas de sus tierras por ser cristianos, personas que está pasando por muchas clases de aflicciones y sufrimientos. Ante su situación el apóstol Pedro escribe:

Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas. – 1 Pedro 1:3-9

Este pasaje muestra importantes verdades que todo creyente necesita creer y a las cuales debe aferrarse con fe en medio del sufrimiento y la aflicción.

  1. El creyente en medio de aflicciones necesita recordar la esperanza futura que tenemos por la resurrección de Cristo (v.3-4). Ninguna aflicción puede quitar la esperanza que tenemos en Cristo.
  2. El creyente necesita recordar la seguridad de la salvación (v.5). Dios protege a Sus hijos por medio de la fe para llevarlos a la salvación final. De manera que las aflicciones no podrán acabar con la fe del creyente.
  3. Creyendo y meditando en esas dos verdades anteriores el creyente va a encontrar gozo (v.6).
  4. El creyente que está pasando por sufrimientos necesita creer en la soberanía de Dios (v.6-7). En primer lugar las pruebas son necesarias, Dios planea las pruebas en la vida del creyente con un propósito, y ese propósito es que la fe del creyente sea fortalecida y purificada para llevarlos seguro hasta la salvación final. Las aflicciones son necesaria para la salvación.
  5. El creyente necesita saber que las aflicciones le permiten conocer, amar y experimentar con mayor claridad a Jesucristo (v8-9). Las aflicciones purifican la fe del creyente eso significa que las aflicciones nos capacitan para amar, creer y gozarnos más en Jesucristo.

Una fe firme en Jesucristo es finalmente lo único que puede capacitar al creyente para enfrentar con gozo y perseverancia los sufrimientos y las aflicciones de la vida cristiana.

La victoria del creyente no es no pasar por aflicciones, sino más bien afrontarlas aferrados al Cristo resucitado y victorioso.

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