Hace pocos días atrás estaba con mi esposa y mi hija dirigiéndonos a visitar a una amada familia en la fe. En el camino, observábamos que había un importante número de iglesias cristianas, cada una con su nombre y un eslogan en particular. Me llamó la atención que hubiese tantos lugares para que los creyentes se reunieran y pudieran adorar juntos al Señor, en sintonía con las Santas Escrituras.

Pero rondaba una pregunta en mi mente: ¿en este lugar los cristianos se están congregando? La pregunta parece tener una respuesta obvia, pero si analizamos lo que es congregarse a la luz de la Biblia, la respuesta puede trascender de lo que puede ser aparentemente lógico. Es de suponer que en un lugar que se denomina “iglesia”, los fieles se congregan.

Es común que entre personas se comparta la pregunta: “¿Dónde te congregas?”, y normalmente se obtiene el nombre de un lugar de reunión determinado. Se tiene la idea entonces de que a este lugar asisten creyentes que cantan alabanzas, escuchan la Palabra de Dios en el sermón, quizá se escuchan algunos anuncios, algunas actividades litúrgicas y ya, los creyentes se congregaron.

Pero, ¿qué dicen las Escrituras acerca de congregarse? ¿Qué significa?

En la carta a los Hebreos 10:24 – 25, dice el texto de la Palabra de Dios:

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.

Según el autor de la carta, la falta de congregarse se volvió una costumbre entre algunos. ¿Por qué? Bueno, el texto no nos dice explícitamente la razón por la que algunos no se congregaban, pero puede que dicha costumbre sea por lo que significaba congregarse. El texto mismo nos ayuda a definir lo que es “congregarnos”. Dice: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos…” Ese “sino” nos está señalando un contraste: “No hagan esto, sino esto”; “no dejando de congregarnos… sino exhortándonos…”

Ahora, la palabra “exhortándonos” viene ampliada en el texto para saber lo qué significa, puesto que podríamos estar sacando conclusiones precipitadas:

– “Ah, es decir, que congregarnos no es solamente venir a escuchar la predicación, sino también a llamarnos la atención los unos a los otros”.

¿Qué significa realmente “exhortándonos” a la luz de este pasaje? Dice Hebreos 10:24-25:

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca”.

Exhortarnos significa un trabajo colectivo en donde los creyentes piensan los unos en los otros y buscan ejercen el amor entre cristianos con ánimo y buenas obras. Esto es totalmente diferente a lo que comúnmente se piensa acerca de lo que es congregarse. Congregarse involucra una participación colectiva, una preocupación unánime, un ejercicio familiar cristiano, una negación individual para una consideración plural; implica no solo palabras de ánimo, sino también acciones que animen. Eso es congregarse.

¿Por qué hoy en día muchos no se congregan?

Por eso es posible, y lo digo en modo de posibilidad de dar razón, el por qué habían unos que no se congregaban. Porque congregarse busca el involucramiento grupal como creyentes, en la enseñanza, en el ánimo y las buenas obras. ¿Por qué hoy en día muchos no se congregan? He escuchado respuestas como estas y puede que usted las haya escuchado, o peor aún, dicho:

  • “Es que los hermanos de ese lugar…”
  • “Es que la música de ese lugar…”
  • “Es que la predicación de ese lugar…”
  • “Es que los servicios son muy largos…”
  • “Es que queda muy lejos…”
  • “Es que me da pereza…”
  • “Es que no me gusta esto…”

Todas las razones por la que las personas no se congregan giran en torno a sí mismas, y la Biblia tiene un nombre para las personas que giran en torno a sí mismas: idolatras. Y la iglesia no tiene lugar para los idólatras. La iglesia tiene lugar para aquellos que miran a sus hermanos, y quieren hablarles de la Palabra de Dios, quieren animarles, quieren procurar su santidad, quieren ejercer las buenas obras que Dios preparó de antemano para anduviésemos en ellas con sus hermanos, quieren negarse a sí mismos y como lo dice Pablo:

“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo”.
– Gálatas 6:1-2

El congregarse no se hizo por razón de usted y de sus expectativas. El congregarse se hizo por razón de que hay una causa común entre los cristianos, y es que los creyentes hablen entre sí del Evangelio de Cristo, que es lo que los ha hecho nuevas criaturas y los lleva a vivir para Dios. Así que, si algún día solamente fuimos a escuchar una predicación y cuando terminó el sermón, salimos para nuestras casas así nada más, entonces ese día no nos congregamos.

Pero si consideramos a los demás para estimularnos al amor y a las buenas obras, ejerciendo una exhortación colectiva, entonces nos hemos has congregado. Y eso es más que un saludo de buenos días, más que un amén a la predicación, y un “Dios le bendiga” a la salida. La iglesia cristiana debe caracterizarse por congregarse y como revela las Escrituras, es más que una reunión.

Congreguémonos para que podamos hablar de Cristo y mostrar a Cristo

Amigo, congréguese pensando en los demás hermanos y en cómo debemos recordarnos a Cristo como Señor, como Salvador, como el único Dios verdadero. Congreguémonos para que podamos hablar de Cristo y mostrar a Cristo. No se trata de reunirnos para hablar cosas vanas y dar consejos superficiales. Se trata de confrontar el pecado con la verdad del Evangelio de Cristo, animarnos por la realidad de Su muerte y Su resurrección y amarnos mostrando la transformación que obra el Evangelio que es poder de Dios para salvación.

Gloria a Dios por la predicación de la Palabra de Dios, porque por ella todos nosotros nos hemos visto altamente edificados. Los creyentes disfrutan de la exposición de la Palabra de Dios y alabado sea el Señor por ello. Pero hay una mayor bendición cuando, no solo Cristo es revelado desde el púlpito, sino cuando Cristo es revelado entre los hermanos, por los hermanos, pensando en la santidad mía y de los demás, de forma que seamos hallados santos por el Santo.

Y usted, ¿cuándo empezará a congregarse? Recuerde, no se trata de ir a la iglesia o a asistir a un lugar. Se trata de “considerarnos los unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto vemos que el Señor viene pronto”. (Énfasis parafraseado del autor – Hebreos 10:24-25)

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