Es común entre la comunidad cristiana oír textos clave que nos identifican. Existen pasajes de la Escritura que se vuelven representativos para la fe en Cristo. Algunos pasajes son profundamente confrontantes para los creyentes y por eso pasan a ser textos que marcan un momento del proceso de santificación en la vida del cristiano. Otros, sin embargo, se vuelven citas “cliché” y su repetición, en vez de llevar a la reflexión constante, los vuelve textos de paso que peligrosamente se van alejando de la intención con la que fueron puestos allí.

Quisiera recordar la primera vez que escuche esto:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.2 Corintios 5:17

En verdad, no recuerdo cuándo fue la primera vez que llegué a saber de este texto; pero lo que si recuerdo es que, aún antes de que llegara a ser creyente en Cristo, escuchaba numerosas veces esta frase. Pero llegado a la fe en Jesús por la gracia de Dios, se multiplicó su mención.

Ciertamente es una verdad maravillosa lo que pronuncia allí el apóstol Pablo a los hermanos en Corinto hace ya 2.000 años aproximadamente. Pero, ¿qué significa? ¿Cuál es la realidad allí? ¿Qué quiso comunicar Dios a través de su siervo Pablo en este pasaje? Y lo que más me inquieta, ¿por qué pasó a ser una cita tan repetida?

Tengo mis dudas acerca del impacto que este texto haya causado en ciertas personas, ya que si bien la Palabra de Dios es viva y eficaz, hay gente que abraza este texto creyendo algo que no está diciendo. Algunas apreciaciones surgen de este pasaje que deben ser contextualizadas.

1. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas…”, no significa que los que creen en Cristo verán todos sus problemas solucionados

Existen amplias aspiraciones en los seres humanos a ver todo tipo de problemas acompañados de sus soluciones. Es el anhelo del hombre existir sin complicaciones. Aunque algunos dicen que los problemas son necesarios, la verdad es que nadie quiere coexistir con dificultades. Y el día a día es una muestra de ello: existen complicaciones de dinero, emocionales, de salud, de familia, de trabajo, de estudio, en fin, hay toda una gama de problemas que no quisiéramos experimentar.

Hay un afán en la humanidad por ver cómo se proponen nuevas y más innovadoras soluciones a la magnitud de problemas que existen. Pero definitivamente este texto no es una de ellas. El hecho de que las cosas viejas hayan pasado, no significa que los problemas hayan quedado atrás. Pablo es testigo viviente de esto, ya que, cuando él fue alcanzado por gracia para ser una nueva criatura en Cristo, el Señor dice: “porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:16).

Y aquí, en esta carta, Pablo describe sus padecimientos como verdadero cristiano (2 Corintios 11:22-29). De manera que, “las cosas viejas pasaron” no es una negativa a las dificultades.

2. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas…”, no significa que los que confesaron a Cristo como Señor y Salvador, son nuevas criaturas.

Siempre me pregunté: ¿Dónde está la oración de fe en la Biblia? La respuesta es: en ninguna parte. Hoy en día, son miles las personas engañadas creyendo que son hijos de Dios porque hicieron una oración donde confesaban a Cristo como Salvador y Señor. Fue como la oración de iniciación para una nueva vida religiosa y moralista, más no transformada.

¿Qué es lo que realmente nos hace nuevas criaturas según el texto? Estar en Cristo. El cristiano inicia y conserva su nueva naturaleza porque está unido, ligado a Cristo y Jesucristo es el más interesado en que evitemos llevar vidas legalistas. Cuando el creyente confiesa a Cristo, cree en Cristo, se identifica con Cristo y ve su urgente necesidad de Él, entonces se ha dado un nuevo nacimiento, una nueva criatura ha surgido de la intensión divina para que dependa completa y enteramente de Jesucristo.

Así que somos nuevas criaturas y conservamos ese estado cuando estamos unidos permanentemente a Cristo, y lo mejor, tenemos la promesa de que, quienes le pertenecemos, jamás seremos separados de Él (Juan 10:27-29).

3. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas…”, no significa que los que creen en Cristo ya son perfectos.

Hay amplias expectativas cuando alguien cambia, sea un hábito, una conducta, un pensamiento, una relación, etc. De hecho, el mundo pone en tela de juicio el cristianismo porque su expectativa es ver a personas transformadas de inmediato, en todo, y no lo ven así. Desean un cambio ahora y completo. Pero la Biblia aclara muy bien esto.

Cuando un bebé nace, que de hecho es una nueva criatura en el mundo; no se le puede pedir que hable, camine, coma chocolates, escriba cartas, de forma inmediata. Se requiere de años de crecimiento, aprendizaje, madurez para adquirir todo tipo de hábitos. Así sucede con los creyentes: una nueva criatura surge de la iniciativa de Dios y si bien hay cambios rápidos en algunas facetas del cristiano; otras requieren perfección, entrenamiento y trabajo (Efesios 4:11-16).

Y luego dice: “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él” (2 Corintios 5:18-21). Lo viejo representa la pasada condición del hombre frente a Dios; antes la persona era enemiga de Dios, objeto de ira por su actitud de desprecio y rebeldía ante el Creador, considerado culpable por su injusticia.

Lo interesante de este pasaje es que el contexto nos ofrece mayor claridad acerca de la nueva condición con la que inicia esta nueva criatura. El creyente que está en Cristo, ha experimentado que su pasado a quedado atrás y ahora hay algo nuevo que se presenta. ¿Qué es eso que ha pasado? ¿Cuáles son aquellas “cosas viejas”? El apóstol dice:

“Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”.

2 Corintios 5:14-15

Ahora la nueva criatura no vive para sí mismo, no depende de sí mismo; sino que ahora vive para Jesucristo y existe por Jesucristo.

Ahora lo que es hecho nuevo, es que el creyente es una criatura amada por Dios que ha sido reconciliada con Él por los méritos de la muerte y resurrección de Cristo. Ahora el cristiano es amigo de Dios y es declarado justo ante Él y todo es hecho nuevo, renovado, porque en Cristo la nueva criatura nace bajo un nuevo criterio: la naturaleza divina con derecho a todos los privilegios de un hijo de Dios.

Quizá por eso vale la pena fijarnos en lo que dice Pablo enérgicamente: “Reconciliaos con Dios”. El ser reconciliado con Dios es la mayor y más gloriosa gracia que el hombre puede recibir. Si somos amantes de lo nuevo y queremos que lo viejo quede atrás, no pensemos que Dios va a dejar atrás nuestros problemas o dificultades. Lo que Dios hace es que no tomará en cuenta nuestros pecados, dejándolos atrás, dejando lo viejo clavado en la cruz; para que ahora venga lo nuevo: la reconciliación con Dios.

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1 comentario

  1. Qué bonitos pasajes bíblicos y su explicación, me cayó como dicen x ahí como anillo al dedo. Dios Santo x fin!!encontré alguien q explique y este de acuerdo con mi apreciación sobre la oración de fe. Siempre he pensado y creído q eso no es el todo para un cambio y una salvación, hay q trabajar para lograrlo.

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